lunes, 29 de noviembre de 2010

Una noche con Paco

Llevaba mucho tiempo detrás de este concierto, y por fín, iba a poder ver a uno de los hombres que marcó a toda una generación. Un poeta con grandes dotes de cantante y guitarrista, y un hombre al que, visto lo visto, nadie podrá apartar jamás de los escenarios. Hablo de Paco Ibañez, cantante que ha dedicado practicamente toda su trayectoria a realizar versiones musicales de poemas de autores españoles e iberoamericanos y que con 76 años cumplidos, sigue de escenario en escenario para luchar contra el mundo con el arma más poderosa, la cultura.

El Auditorio de la Hospederia Fonseca estaba lleno. Nosotros sabíamos que las entradas iban a agotarse rapidamente, ya que este auditorio tiene pocos asientos, pero hubo gente a la que esto pareció sorprender, y que buscaba entradas desesperadamente a tan solo una hora del comienzo de la actuación. Nosotros entramos pronto. Queríamos coger buen sitio, y sin duda alguna lo conseguimos. Estábamos en la segunda fila, y a menos de 2 metros de Paco. Se respiraba algo especial en el ambiente, y tras una breve espera, aquello que tanto había imaginado comenzaría.

Entre aplausos y con su guitarra en mano, Paco Ibañez salía al escenario para interpretar la primera canción, "Coplas por la muerte de su padre". Desde el primer momento, comprobamos que además de ser un gran músico, tiene un talento increible para hacernos reír. Además, demostró su caracter y su ideología al no dejar títere con cabeza, especialmente políticos y estadounidenses. Suena raro, pero puedo aseguraros que armado tan solo con una guitarra, el concierto de Paco Ibañez es todo un espectáculo. Durante la hora y media que duró su actuación, las risas se mezclaban con los llantos de emoción.

Hay conciertos que se pueden ver solo, pero precisamente a este tenía que ir acompañado por una persona. Solo el hecho de ir con ella era especial, pero ver sus llantos nada más comenzar la actuación, la alegría que desprendía su cara, sus risas, y la fuerza con la que aplaudían sus manos, demostraba una vez más lo que la música es capaz de hacer, y observándola podía afirmar lo que ya sabía, la espera y los kilómetros recorridos habían merecido la pena.

El repertorio estuvo cargado de nombres como Becquer, Goytisolo, Neruda o Machado, por nombrar algunos, y entre las canciones pudimos escuchar temas como "Me llamarán", "Una paloma blanca", "El pastorcico", "Ya no hay locos", en la que le hicimos ver que aún eramos unos cuantos, o su "Cumpleaños felíz", tema escrito por el que intenta desbancar al "Cumpleaños feliz" de influencia anglosajona. Además, pudimos escuchar poemas en gallego y en euskera, mientras Paco nos contaba sus vivencias de niño en un pueblo del Pais Vasco. Sinceramente, a veces parecía que en lugar de estar viendo un concierto, nos encontrábamos con un amigo que nos contaba sus anécdotas por el mundo acompañadas de una cuidadísima banda sonora. Sabía que este iba a ser un concierto diferente a otros a los que suelo ir, pero jamás me imaginaba que iba a encontrarme con algo tan íntimo, lo que hacía que la noche fuese aún más especial de lo que había imaginado.

Y de todos los momentos, me quedo sin duda con la interpretación de "Puedo escribir los versos más tristes esta noche", los cuales vinieron precedidos, una vez más, de una anécdota en la que el cantautor nos habló de lo que sintió cuando Pablo Neruda le dijo que tenía que cantar sus poemas.

Una hora y media es poco tiempo para un concierto de estas características, y faltaron temas que no deberían abandonar ningún repertorio, como "La Mala Reputación" o "A Galopar". Si que sonó otro clásico, "Palabras para Julia", al igual que lo hizo "Andaluces de Jaén", el tema más aplaudido por el público y que ponía punto y final al concierto.
Un final un tanto desconcertante, ya que la gente ni esperó a que Paco saliese a saludar, ni pidió otra, ni se puso en pie para demostrar nuestro respeto. Fue todo muy rapido. Paco se despidió, las luces se encendieron, y en menos de diez minutos la gente había abandonado por completo el auditorio.
Aún así, estaba claro que todo el mundo había disfrutado del concierto, o al menos, lo habíamos hecho nosotros, que pese a hechar de menos varias canciones, sabiamos que habíamos visto algo único. O bueno, quizás no tan único, ya que si Paco vuelve por estas tierras, sin duda alguna, nosotros volveremos a estar allí, escuchando a un amigo, y pasando, una vez más, una noche con Paco.

Nos vemos pronto.
Un saludo.

1 comentario:

raúl dijo...

por dios, si se ponen los pelos de punta con un videotubo, estar cerca de un personaje tan especial, tan grande, tiene que ser la repanocha.