martes, 5 de julio de 2011

Overbooking en la Naturaleza

Sin duda, el festival "Musicos en la Naturaleza", que se celebra cada año en la localidad de Hoyos del Espino, en plena sierra de Gredos, tiene muchas cosas buenas. Un cartel de calidad, un paisaje realmente impresionante, un clima perfecto para estos días de verano, y un ambiente sencillamente espectacular, pero, pese a que la Junta de Castilla y León, y en especial Patrimonio Natural, nos lo quieran vender como un concierto ecológico, una vez que he estado allí he comprobado en persona como esto, es exactamente lo contrario. Y no era el único que lo pensaba. Incluso, había quien decía que el festival debía cambiar su nombre por el de "Musicos Jodiendo la Naturaleza".
Miles de coches contaminando, toneladas de basura, contaminación lumínica que impedía ver las estrellas en un lugar privilegiado para ello, y un dispositivo exagerado para un concierto como este que contaba, entre otras cosas, con tres helicópteros, decenas de ambulancias, centenares de coches de polícia, y otras cosas que ni siquiera habría imaginado para un concierto que juntase a los Rolling Stones con Metallica, Queen, y los Principes de Asturias...

Se supone que con la recaudación, que rondaba los 465000 €uros, se ayuda a conservar todo el patrimonio, y es cierto que durante ese fin de semana todos los hoteles rurales de los pueblos colindantes están a rebosar, pero aún así, considero un tremendo error llamar a esto un concierto ecológico.
Pero dejando a un lado mi yo más reivindicativo, y hablando como el aficionado a la música, y en especial a los conciertos, que soy, diré que he asistido a uno de los mejores conciertos que he visto en mucho tiempo...

Ya que me tocaba trabajar, entré en el recinto unas horas antes de que se abriesen las puertas. Mientras montábamos el chiringuito, Calamaro probaba sonido mientras un cercano Pancho Varona le observaba desde la zona de público. Fueron solo dos canciones, pero ya se podía intuir lo que esa noche íbamos a vivir.

Con media hora de antelación, las luces se apagaban para dar paso a "Andrés Calamaro", vestido al más puro estilo Springsteen, e interpretando "Alta Suciedad", primera canción de la noche. Esta era la primera vez que le veía en concierto, y al ver el calamar que le acompaña habitualmente apoyado en el micrófono no pude hacer otra cosa que sonreír. Sin apenas tiempo para respirar, Calamaro seguía presentando su nuevo disco, mientras multitud de personas con una peluca que recordaba a los "pelochos" tarareaban a voz en grito sus canciones.
Pronto, llegaría uno de los grandes momentos del concierto, con la canción "Estadio Azteca". Fue aquí cuando dejé a un compañero encargado del puesto de camisetas y me encaminé hacia el pogo, de donde ya no me movería en toda la noche.

Tras varias baladas, otro momento para recordar. Le llegaba el turno a "Sin documentos", y todo el público enloquecía. Así, seguiría un concierto marcado por las polémicas declaraciones del argentino en favor de los detenidos de la "SGAE", unas palabras muy abucheadas por todo el público pero que olvidarían tras sonar los primeros acordes de "Flaca", canción con la que daba por finalizada su actuación en Gredos.

Tras unos 20 minutos de descanso, amenizados por las aventuras de "Enjuto Mojamuto", las luces volvían a apagarse, mientras comenzaba a sonar una música conocida por todos los asistentes, "Y nos dieron las diez".
Ni los "Pet Shop Boys", ni "Sting", ni "Bob Dylan" habían conseguido llenar la Finca de Mesegosillo, pero esta vez era diferente, ya que estábamos a punto de disfrutar del único concierto de "Joaquín Sabina" previsto para este año en España, y con el que ponía fin a una extensa gira que le ha llevado a recorrer medio mundo.
Ataviado con su ya clásico bombín, el genio de Úbeda entraba en escena para interpretar "Esta noche contigo", a la que seguirían "Tiramisú de Limón" y "Virgen de la Amargura".

Tras saludar al público y bromear sobre el día del Orgullo Gay, llegaría el turno de "Ganas de...", "Medias Negras", la que terminó, como viene siendo habitual, con un son cubano, "Aves de Paso" y "Peor para el sol".

"El boulevard de los sueños rotos", dedicada como siempre a Chavela Vargas, "Llueve sobre mojado", en la cual aprovechó para presentarnos a todos los miembros de la banda con pequeños poemas personalizados, o "Y sin embargo", en la que de nuevo su corista Mara Barros nos puso a todos la piel de gallina, sonaban en Gredos como no lo habían hecho en ningún otro concierto. Los árboles ayudaban a ello, y la acustica, en general, era impresionante.

Tras "Peces de Ciudad", "Una cancion para la magdalena" y "19 días y 500 noches", llegaba uno de los momentos más esperados por todos los allí reunidos. Tras recordarnos la gira que cambió su vida, en la que compartió escenario con "Los Rodriguez", y contarnos una anécdota de entonces, Sabina invitaba a su amigo Calamaro a subir al escenario, para interpretar, mano a mano, como no podía ser de otra manera, "Todavia una canción de amor". En ella, Sabina no pudo contener la emoción, y mirándole a la cara, se podía notar como esto era algo más que una mera colaboración. La última vez que actuaron juntos fue poco antes de su enfermedad, y volver a estar juntos, como el mismo nos confesó, era algo especial.

Acto seguido, llegaba el momento álgido del concierto. Todos los músicos se ponían de pie, y aún en el escenario, Andrés Calamaro comenzaba a entonar "Princesa". Gredos quería rock and roll, y durante unos minutos, nadie, absolutamente nadie, se quedó sentado en el suelo... De lo que se vivió durante esa canción, dejo constancia en el video que adjunto.

"Contigo", "La del pirata cojo", y "Pastillas para no soñar" terminaban con un concierto que había durado dos horas y media. Un concierto algo más tranquilo que en otras ocasiones, algo que me sorprendió, sobretodo por que desde hace unos meses Sabina cuenta entre sus músicos con Javier Asúa, fundador de grupos como "Alarma" o "Cucharada". Aún así, y pese a lo que digan las malas lenguas, Sabina nos demostró que aún tiene cuerda para rato...

Le he visto en solitario, le he visto junto a Calamaro, y no me canso. Sus canciones, los poemas improvisados, y sobretodo, el buen rollo que transmiten todos los músicos, es algo digno de ver.
Mi próximo objetivo, verle junto a Serrat y quitarme la espinita clavada de Murcia. No adelantaré nada, por ahora, pero es muy posible que pronto, más pronto de lo que parece, esto deje de ser un sueño, para ser una realidad...

Nos vemos pronto!
Un saludo.

6 comentarios:

J.M.B. dijo...

No está nada mal el lugar donde se desarrolla. ¿Aquí fue donde Calamaro soltó su proclama a favor de Teddy?

Saludos

raúl dijo...

qué bueno, tuvo que ser glorioso ver a sabina en un entorno tan extraordinario (ecologismos al margen)

Sergio dijo...

Me gusta Sabina pero me gustaba más cuando no abanderaba tanto su postura de genio poeta-Dylaniano en su modalidad íbera. Aún así, me da mucha envidia no haber podido estar ahí.

Zeppy dijo...

JMB, sí, fue aquí, y su comentario fue tremendamente abucheado por todo el público, aunque pareció darle completamente lo mismo.

Raúl, y verle junto a Calamaro, aún más.

Sergio, estoy de acuerdo contigo. A mí tambien me gusta más en su primera época. Aún así, en directo, gana mucho.

Un saludo a los tres.

coeliquore dijo...

¡ Qué envidia de concierto!!!!

Ediciones Vion dijo...

Una gran crónica, se nota que disfrutaste toda la noche y nos lo has trasmitido con todos los sentimientos con unos grandes conciertos para poder disfrutar.

Un saludo!